El diseño instruccional es el proceso de "arquitectura" de las experiencias de aprendizaje y no se debe confundir con la enseñanza. Aunque hay superposiciones considerables, el diseño instruccional se realiza varios paso antes de que cualquier enseñanza se lleve acabo.
El proceso instruccional dota a los materiales, recursos y contenidos con un revestimiento pedagógico, usando principios generales de aprendizaje para transformar los contenidos en un conjunto de materiales educativos más eficaces.
En consecuencia, la habilidad de evaluar las actitudes de la audiencia objetivo, las brechas de conocimiento y los objetivos de aprendizaje es esencial para este ámbito. Para alcanzar estas metas, los diseñadores instruccionales abarcan un vasto repertorio de roles y responsabilidades, incluyendo, pero sin limitarse a:
- Trabajar junto a expertos en la materia (SME) para evaluar y definir las necesidades de formación de la audiencia objetivo.
- Definir objetivos de aprendizaje claros y accionables y producir contenidos y recursos atractivos que estén alineado con ellos.
- Conceptualizar los gráficos instruccionales, el contenido multimedia, la interfaz de usuario y el producto final.
- Analizar y aplicar principios, tendencias y mejores prácticas asociadas con el diseño instruccional y las tecnologías de aprendizaje.
- Desarrollar ejercicios, tareas y evaluaciones para maximizar el potencial de aprendizaje del alumnado.
- Desarrollar materiales de soporte y recursos que incorporen contenidos y recursos multimedia en varios formatos (ejemplos: audio, vídeos, capturas de pantalla, gamificación, escenarios, juego de roles).
- Idear diferentes métodos de evaluación, incluyendo cuestionarios, pruebas y encuestas para evaluar la efectividad del curso. El proceso de evaluación se encuentra en el centro del modelo de diseño instruccional. El proceso de evaluación también puede llevarse a cabo de una forma menos convencional, por ejemplo, haciendo una encuesta en las redes sociales.

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